E l viernes por la noche fue la última vez, tras 12 años, que Raquel Argandoña regaloneó con su hija, Kel Calderón (26). “Hemos dormido todas la semanas juntas, pero llegó el momento: se va de la casa”, comenta la panelista del matinal “Bienvenidos” sobre la partida de su retoña, que este sábado se cambió a su primer departamento de soltera.
Pese a que la nueva casa está a una cuadra de la de mamá Raquel, no hubo camión de mudanzas. Todo lo que hay en la casa de Kel es nuevecito de paquete. “Ella eligió a la misma decoradora mía para alhajar su casa. Lo que sí se llevó fue la ropa; no queda nada, se llevó todo. Igual yo le vendí la cama”.
-¿De picada, Raquel?
-No, pero tenía su pieza bien bonita en mi casa y ella quería todo nuevo y blanco en su nuevo departamento. Entonces yo no quería quedarme con esas cosas, con su ex dormitorio armado, porque quería que el golpe fuera de una, no quería pasar y decir: aquí dormía mi guagua. Le dije a la decoradora: la Kel se va y en dos días me tienes que hacer una pieza distinta, con dos camas para cuando venga mi mamá y su enfermera o amigas que se quieran quedar.
-Noto pena en tu relato…
-Sí, si he llorado harto, pero lloro para callado. No lloré cuando se fue la cama, porque lo hice a propósito para que durmiera conmigo antes de que se fuera. Creo que cuando saquen el escritorio va a ser más penoso, porque tiene un simbolismo importante. Ella estuvo estudiando ahí para su examen de grado (de derecho) en el que yo fui su sombra, porque le llevaba agua, té, el huevo revuelto. También durante el colegio y la universidad. Ese escritorio marca los momentos más cercanos que tuve con mi hija. Quizás por eso no le he puesto pino para venderlo; cuando lo saquen vendrá otro golpe.
-¿Qué es lo que más extrañarás?
-Ay, sé que es una etapa de la vida, los hijos tienen alas y deben volar, pero es difícil. Si hasta se lleva a la Martina, la perrita, que es de ella. Con la Kel somos yuntas. Voy a echar de menos su compañía o cuando toca el timbre a la hora que sea (aunque tiene llave) para que yo le vaya a abrir la puerta. También cuando me llamaba y me decía mamá se me quedaron la llaves .
-Pero eso no cambia tanto, Raquel…
-Sí cambia, va a tener que llevar una casa. Yo no le pedí ni llave de su departamento para que sepa que hay que ser responsable. Ponte tú, hacer el desayuno en el mañana, comprar cosas para el refrigerador, entonces la tengo que dejar.
-¿Le regalaste algo para su nueva casa?
-Lo básico, como la cocina, refrigerador, lavadora-secadora, lavavajillas, los roller (persianas), la cuchillería, paños de cocina. Ella compró muebles, tapices. Y unas ideas locas, como un mapa con luces en el que se encienden las capitales de cada país.
-¿Qué harás para pasar la pena?
-Estoy con hartas cosas: el “Bienvenidos” (Canal13), el musical “People” y un viaje a Grecia con amigos.
“Voy a echar de menos su compañía”
Raquel Argandoña