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Mauricio Garrido exhibe sus nuevos collages

Artista del pegoteo saca a pasear sus obras por medio mundo

Jazmin Lolas

U na noche en vela es para Mauricio Garrido una oportunidad de trabajo: insomne crónico y resignado, el artista aprovecha cada jornada con falta de sueño para recluirse en su taller, tomar las tijeras, cortar y pegar.

“Yo diría que vivo en un eterno estado de vigilia, porque mi cabeza no para jamás”, cuenta el autor, conocidos por sus coloridos y atiborrados collages, que varían entre el pequeño y el gran formato.

Últimamente, a Garrido le ha venido bien su trastorno nocturno. Al menos cinco exposiciones se cuentan en su agenda de este año –una de ellas en Santiago y el resto en el extranjero– y cada una le ha demandado la elaboración de nuevas obras.

Algunas se exhiben hasta el miércoles 8 en la Galería Isabel Croxatto (los interesados en asistir deben escribir a isabel@artdealer.cl) y otras saldrán del país para ser expuestas en la Feria Zona Maco de Ciudad de México y en la Galería Merry Karnowski de Los Ángeles durante febrero, en la Galería John Martin de Londres en abril y en la White Walls Gallery de San Francisco en septiembre.

“Lo único que lamento es que no he tenido tiempo para hacer esculturas, porque en teoría también soy escultor”, dice el artista a propósito de la alta demanda que hay actualmente por sus collages, piezas en las que combina imágenes de viejos libros y revistas que ha juntado por años.

Garrido produce obras a partir de diversos temas, entre ellos la tradición cristiana (uno de sus trabajos más conocidos es la serie Las tentaciones de San Antonio ), la mitología universal y la historieta chilena. Las series más recientes han sido inspiradas por libros de historia, zoología, botánica y arte, de cuyas páginas ha extraído ilustraciones que mezcla para crear escenas fantásticas, con múltiples estímulos y detalles.

–Tu insistencia con el collage sugiere que ves todo como posibles fragmentos, como si no te conformaran las cosas como están.

–Bueno, mi padre siempre me cuenta que cuando yo era niño tomaba muñecos, los desarmaba y los amarraba a sillas. Siempre me he relacionado de esa manera con los objetos: recombinando partes de imágenes y cosas que ya existen, y que han sido desechadas y olvidadas. Me causa placer hacerlo, porque es como jugar.

–¿Y qué les provocan tus cuadros a los espectadores o a quienes los compran? ¿Por qué les gustan?

–Yo creo que se vuelan, que se enfrentan a la experiencia de vivir un sueño estando despiertos. Ven diferentes cosas en estas cataratas de imágenes. Cada collage equivale a un mundo que de alguna manera es inexplicable o imposible de traducir, aunque el conjunto sea verosímil.




16-10-2018