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Dicen que necesitan luces más cálidas

Astrónomos piden que alumbrado público no les contamine el cielo

Francisco Nuñez


N uestro infinito cielo azulado, orgullo de todos los chilenos, sobre todo los del norte, y de la comunidad científica que ha elegido el desierto para emplazar sus observatorios, está generando preocupación entre los astrónomos. Y es, justamente, por culpa del color azul.

Pedro Sanhueza, director de la Oficina de Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile, OPCC, afirma que el 99 por ciento del alumbrado público de Antofagasta, Calama, La Serena y Coquimbo, los centros urbanos más cercanos a observatorios como Paranal, La Silla o Tololo, no cumple con la normativa. Y lo peor es que está contaminando la visión de telescopios ubicados a menos de 200 kilómetros de estas ciudades.

Según explica, ya existe una norma que viene del Ministerio del Medio Ambiente y que exige reemplazar todas las luminarias de color blanco por otras de colores cálidos. ¿Por qué?

“El problema de la luz blanca es que al descomponerla tiene mucho azul. Al meter el color azul, aparecen bandas espectrales que se contaminan. Es como si a una ventana que tiene todos los colores del arco iris le tapo el color azul, y a eso hay que agregarle el naranjo (por las luminarias que son de ese color). Entonces, es tapar más la ventana hacia el cielo. Además, eso nos trae riesgos desde el punto de vista competitivo. En las Islas Canarias o Hawai se protege harto esto del color azul”, explica.

Agrega que las luminarias LED -no las blancas- son una buena solución a las que sin embargo, no se les ha sacado partido. “El inconveniente es que los valores son el doble que la iluminación tradicional”, afirma.

Según sus estudios, sumando las cuatro comunas, es decir, un universo de 856.000 habitantes, habría que cambiar 171.200 luminarias.

El astrónomo Chris Smith, jefe de misión de AURA (Asociación de Universidades para la Investigación en Astronomía) confirma que el problema es real. “La contaminación lumínica ya es medible. Hemos medido el impacto desde el horizonte de estas ciudades y hasta 20 grados hacia arriba. Las luminarias son un problema, pero más aún las pantallas gigantes de publicidad. Estamos bastante preocupados porque es muy fácil que perdamos el cielo azul”, afirma.

Jimena Jara, subsecretaria de Energía, afirma que hay un plan de recambio hacia luminarias LED en la II, III y IV regiones con una inversión de 71.000 millones de pesos. Ojalá que no sean blancas.



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