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Agustín se la jugó y atacó a lo vampiro

¿Es infidelidad el besuqueo en el cuello de Pastorino a Mariana?

El guión de "Mundos opuestos" enciende la duda. Ese tipo de contacto puede ser "mucho más erótico e íntimo", opina la psicoanalista Constanza Michelson.

M ariana Marino y Agustín Pastorino compartiendo solos una eterna sobremesa de “Mundos opuestos”. Sosteniendo miradas que queman. Jugueteando en un sillón, camuflando cariños para las cámaras. Y, anoche, después de tanto despertar hormonal figuraban chapoteando en el jacuzzi y ella comiendo frutillas de la mano del argentino con la excusa de tomarse fotos. En el remate de estos tiras y aflojas amorosos Agus atacó en onda vampiro el lado más sensible de la modelo: el cuello. E hizo un sonoro recorrido por la piel de su ex novia.

Tanta tensión sexual tiene al guión de Sergio Nakasone escribiéndose a tinta roja. El triángulo ayer casi-casi llegaba a su clímax de tragedia griega cuando Sebastián Roca se decidió a abrir los ojos. “Púdrete” lanzó al viento, mientras desde el otro lado del vidrio veía a su mujer feliz. Pese a su enojo los “te quiero” de Marianita lo volvieron a dejar como una seda.

La jugada de Pastorino habla, según la psicoanalista Constanza Michelson, de “una libido puesta entre ellos. Un beso en el cuello es una referencia erótica, apela a la intimidad. Sin ser genital, tiene que ver con una zona erógena. Es como una agarrada de pechuga cuneteada. Puede ser mucho más erótico e íntimo que un beso en la boca”.

Pero el avance del trasandino: ¿califica como infidelidad o no? Para la ex “Mekano” Ruth Gamarra, una mujer que sabe lo que es sentirse deseada, esto de andar a los toques sin incursionar más allá es “mucho más tentador que el acto explícito. Yo creo que darse un beso en el cuello es disimular lo obvio: que se quieren dar besos en la boca”.

“Todo depende de la situación en que uno dé el beso, aquí no sabría qué decir para no equivocarme y dejar a alguien mal”, duda Marcelo Marocchino.

Para Juan Alcayaga, alias Don Carter del Profesor Rossa: “Es un simple coqueteo. Desconozco las intenciones de esta niña (Mariana), pero no veo una infidelidad. La gente a veces se preocupa más de lo carnal que de lo sentimental, yo me preocuparía más de lo segundo”.

“Es una falta de respeto”, lanza sin restricciones Karen Paola (“La mañana de CHV”). “Si es con un amigo no pasa nada, pero con el ex se puede prestar para malos entendidos. No sé si es infidelidad, pero los besos en el cuello son puro coqueteo”.

“Los besos son en la boca nomás, no me pondría celoso con eso”, jura Rodrigo Salinas, el Ratoncito. “No podemos ser tan cartuchos, en ese caso uno podría ser infiel con la mente y todos lo somos… a mí me pondría celoso si le dan un beso a mi pareja en los pechos”, cierra.

Están disimulando lo obvio: se quieren besar en la boca

Ruth Gamarra